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The Spanish American Reader

by Ernesto Nelson

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VI El Extranjero Y el Criollo — Oficios y Empleos; Negative Forms; Vocabulary Relating to Occupations (to the Vocabulary Section)

—¿Sabe Ud. cómo vive el extranjero en la América latina?

—No he estado jamás1 en esos países y no sé nada2 de la vida en ellos.

—Entonces no extrañará Ud. ni se molestará si le doy una explicación algo extensa sobre este punto. El extranjero que llega a la América latina pocas veces3 es un viajero de paso, casi nunca un turista. A menudo es un colono nuevo, un empleado o un agente comercial. Y no es raro que el inmigrante pase todo el resto de su vida en el país adonde4 se encamina y forme en él un nuevo hogar.

—¿Gozan los extranjeros de especiales derechos?

—No, por cierto. No disfrutan de ninguna5 ventaja especial, pero en cambio tampoco se les niega ninguno de los derechos que tienen los ciudadanos, excepto, naturalmente, el de votar. Pero ninguno se queja6 de esta limitación, pues nada les impide expresar sus ideas por medio de los periódicos que publican.

—A propósito de esos periódicos, diré a Ud. que aunque muchos de ellos son órganos autorizados, no intervienen casi nada en la política local, ni tienen en la opinión pública el mismo peso que7 los periódicos nacionales.

—No por eso, me imagino,8 son los extranjeros tenidos en menos o mal recibidos por los nativos....

—En modo alguno.9 Sin duda en todas partes se ven personas que no desean tener trato con nadie, que nunca reciben extraños y menos extranjeros en sus casas; que a nadie hacen siquiera10 el ofrecimiento de su11 amistad. Esas personas no sientan nunca un extranjero12 a su mesa. En cambio, hay otras para quienes una carta de recomendación o de simple presentación basta para considerar al recién llegado como un amigo.

—¿Basta con eso para ser recibido en la intimidad de la familia?

—No siempre, claro está. Pero cuando a Ud. le dicen: «Ya sabe que esta casa es suya»13 o «esta casa está a su disposición,»14 no dude Ud. que su presencia les es grata.

—Me han dicho, sin embargo, que el recién venido nunca penetra15 completamente en el círculo íntimo de la familia.

—¡Oh, nada de éso!16 No lo crea Ud.

—Me cuentan que ni habiendo entrado17 en la familia por casamiento, llegó un extranjero a ser completamente de los íntimos. Se le excluía por el hecho mismo de18 ser extranjero. Pero tal vez ese sea un caso aislado.

Pasando a la faz política de este asunto, ¿no cree Ud. que a veces se duda de la lealtad de los extranjeros para con el país donde se hallan?

—De ningún modo.19 Los extranjeros celebran sus fiestas nacionales acompañando el regocijo con expansiones patrióticas. No veo razón alguna para coartarles ese derecho. Los extranjeros tienen además sus sociedades; pero nadie cree que con eso comprometan la homogeneidad de la sociedad en que viven. Es cierto que en tierra extranjera los sentimientos patrióticos del hombre están más exaltados que nunca; pero también es verdad que los extranjeros suelen defender con más ahinco que nadie los ataques a su patria adoptiva.

—Habla Ud. de fiestas. ¿Se refiere Ud. a las religiosas?

—No tanto a ésas como a las cívicas20; verbigracia las del cuatro y catorce de julio o el veinte de septiembre, celebradas por los norteamericanos, franceses e italianos respectivamente. En cuanto a las fiestas religiosas,21 la inversión de las estaciones les quitaría mucho de su carácter y significado. No sería nada apropiado celebrar la navidad cuando hace más calor que nunca. ¿Y habría nada más extemporáneo que hacer la procesión de Corpus después de recogida la cosecha? Tampoco sería lógico celebrar las pascuas en otoño.

—Ud. me dice que el sentimiento hacia el extranjero es cordial; sin embargo, he oído decir que los naturales les ponen motes despectivos.

—Ese es un hecho universal, que en este caso exterioriza cierta inofensiva vanidad por parte del22 nativo más bien que23 un sentimiento hostil. Durante el coloniaje se llamaba chapetones y cachupines a los españoles en América, y de aquí que24 «chapetonada» signifique bisoñería, falta de experiencia en los usos del país. La misma palabra «gringo», procedente tal vez de greenhorn, probaría que lo más chocante a los ojos del nativo no es la calidad de extranjero sino la impericia del forastero, la dificultad que encuentra para «acriollarse».

—El sentimiento localista debe de ser muy aguzado.

—Lo es hasta entre los mismos naturales. Los nativos de las ciudades ridiculizan a la gente de los campos, llamándolas paisanos, fuereños, orilleros, etc., mientras éstos llaman a aquéllos puebleros y pueblanos, designaciones no exentas de burla, sobre todo cuando el forastero, por su inexperiencia, se atrae los dictados de maturrango y de chambón.

—Supongo además que los criollos reciben denominaciones diferentes según su procedencia.

—Infinitas. Arribeños son en Chile los habitantes de la costa del sur y abajeños los de la del norte. Calentanos se denominan en Colombia los habitantes de tierra caliente, o sean las costas, valles bajos y llanuras del sur y el oriente. Jarocho es el campesino de Veracruz, llanero es en Venezuela el habitante de la llanura, collas en Bolivia son los moradores de la altiplanicie, y pampinos en Chile los procedentes de las pampas del norte.

—¿No se distinguen los nativos con nombres especiales según las razas a que pertenecen?

—Sin duda; el hijo de india y blanco se llama cholo o chino; el de negra y blanco, mulato y el de negro e india, zambo. El nombre de chino también se aplica en algunas partes al hijo de mulata y negro, y en otras al de indio y zambo. La raza amarilla ha introducido el adjetivo canaca. Además la condición social impone ciertas denominaciones. Ya sabe Ud. que pelados en Méjico y rotos en Chile son nombres dados a la gente del pueblo bajo.

—¿Cuál es el género de trabajos que los extranjeros prefieren según su nacionalidad?

—Le diré a Ud. El francés,25 el español y el italiano prefieren trabajar como mozos y camareros en los hoteles, restaurantes, cafés, fondas y otros establecimientos semejantes. Los ingleses no entienden nada de eso.

En las casas de modas y en otras tiendas donde se venden artículos relacionados con el vestido de la mujer, no es casualidad el que las modistas26 y costureras sean casi siempre francesas; aunque entre las muchas que se ganan la vida27 trabajando en estas labores,28 así como en los talleres de bordados, encajes y flores artificiales, no faltan las obreras aprendizas y oficialas criollas.

En las grandes empresas dominan los ingleses, sobre todo en la América del Sur. En el caso de las compañías de ferrocarriles, de tranvías, de navegación, de iluminación, de seguros sobre la vida, contra incendios, o contra accidentes, ninguno de los directores29 generales está en la América latina; allí hay sólo directorios locales constituidos por ingleses e hijos del país.30 Por lo general los gerentes de estas empresas son también ingleses. Es claro que las oficinas relacionadas con esas compañías dan empleo a muchos europeos, quienes ocupan los cargos de jefes de oficina, tenedores de libros, contadores, inspectores, encargados de las mesas de entradas, escribientes, taquígrafos, dactilógrafos o mecanógrafos y hasta porteros y otros empleos de inferior categoría.

En las empresas de ferrocarril, algunos jefes de estación son extranjeros, pero los empleados del escritorio en las mismas suelen ser jóvenes hijos del país. Los maquinistas y fogoneros o foguistas, los guardatrenes, guardaagujas, guardabarreras y mayorales son también criollos.

En otras empresas industriales que son producto del capital extranjero, los empleados de las oficinas son jóvenes hijos de familias del país, mientras que los obreros, peones y operarios son por lo general inmigrantes españoles o italianos. Ningún31 inglés se ve entre ellos. Los contramaestres, capataces, regentes, jefes de taller o de cuadrilla, los dependientes principales de casas de comercio, suelen ser de la nacionalidad de los directores principales de las empresas.

—¿Cómo se distribuye el trabajo en las oficinas o negociados de la administración pública?

—No existe aún la ley del servicio civil; pero en algunos países, sólo los ciudadanos nativos o naturalizados pueden ocupar empleos en la administración pública.

—Supongo que la administración puede ser nacional, del estado (o provincial) y municipal.

—Precisamente. En lo nacional32 las reparticiones públicas se agrupan por ministerios, que los hay de33 Instrucción Pública, Justicia, Interior o de la Gobernación, del Tesoro o de Hacienda; de Fomento o de Agricultura, Industria y Comercio; de Guerra; de Marina; de Relaciones Exteriores, de Obras Públicas, de Comunicaciones, etc.

—¿No se llama ‘secretarios’ a los ministros como en los Estados Unidos?

—En algunos países se les da el nombre de Secretarios de Estado; los funcionarios que les siguen en rango son subsecretarios.

—¿Cómo se dividen esos ramos administrativamente?

—En Departamentos, Direcciones, Divisiones, Negociados, Inspecciones, Oficinas. Los empleados que los atienden reciben diversos nombres como jefe, segundo jefe, secretario general, tesorero, contador, oficial mayor, oficial primero, segundo, etc.; escribiente, ayudante. El personal de servicio está constituido por un mayordomo, porteros, ordenanzas, mensajeros, peones, etc. En algunas oficinas además del personal administrador hay un personal técnico en los ramos agrícolas, industriales, de construcción, etc., según el caso.

—¿Cómo se denomina las diversas partes de una oficina?

—Tiene Ud. salas de recibo para el público, mesa de entradas y salidas, despacho del jefe y otros funcionarios superiores, secretaría, tesorería, contaduría, depósito, oficinas técnicas, archivo, etc.

Chapter Footnotes:

Notes

1 No he estado jamás, I have never been. Jamás after a negative is negative, and affirmative after an affirmative. Variant: No he estado nunca.

2 no... nada. Nada is the negative of algo.

3 pocas veces, very seldom. Variant: Casi nunca.

4 adonde. May also be written a donde.

5 no disfrutan de ninguna, they do not enjoy any. Variant: No disfrutan de ventaja alguna.

6 ninguno (negative of alguno) se queja, no one complains. Variant: Nadie se queja.

7 el mismo peso que, the same weight as. Variants: Tanto peso como; no tienen la importancia de.

8 no por eso me imagino, I don’t imagine that because of that. Variant: Me imagino (creo) que no por eso....

9 En modo alguno, Not in the least. Variant: De ninguna manera. See 5.

10 siquiera, even. Variant: ni aun.

11 su. Note that su means either your, his (or her) and their.

12 un extranjero. Un in negative clauses means ningún.

13 esta casa es suya, this house is yours. This form is used in direct address and for rhetorical effect or emphasis. Variant: La casa es suya.

14 a su disposición. See preceding note 11.

15 el... nunca penetra. When nunca precedes the verb no additional negative is needed.

16 nada de éso, by no means; not at all.

17 ni habiendo entrado, not even after having entered.

18 por el hecho mismo de, for the very fact that. Variant: Por ser; sólo por ser.

19 De ningún modo, by no means. Variant: En modo alguno.

20 (fiestas) cívicas (fiestas nacionales, aniversarios patrios, días de la patria), national holidays.

21 fiestas religiosas, religious feast days. Related Words: Año nuevo, New Year’s Day; Día de Reyes, Epiphany; miércoles de Ceniza, Ash Wednesday; Pascua de Resurrección, Easter; Pentecostés, Pentecost or Whitsunday; Corpus, Corpus Christi; Día de Todos los Santos, All Saints’ Day; Día de Difuntos, All Souls’ Day; Noche Buena, Christmas Eve; Navidad, Christmas; día de los Santos Inocentes, December 28.

22 por parte del, on the part of. Variant: Por el lado del.

23 más bien que, rather than. Variants: Antes que; en vez de.

24 de aquí que, hence. Variants: Por esa razón; por ese motivo.

25 El francés. See V, 6.

26 el que las modistas. Note that el here modifies a subject clause.

27 ganan la vida, earn their livelihood.

28 trabajando en estas labores, by working. Note that in Spanish the preposition is not required.

29 ninguno de los directores, none of the directors.

30 hijos del país, another name for criollos, native born.

31 ningún inglés, no Englishman. Compare with 29.

32 En lo nacional, In national affairs. Variant: En el orden nacional.

33 que los hay de, of which there are.

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