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The Spanish American Reader

by Ernesto Nelson

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XXXVI Educación (to the Vocabulary Section)

—¿A qué edad comienza la educación de los niños en la América latina?

—Cada uno de esos países tiene su legislación propia, y ésta admite diferencias aún dentro de una misma nación; pero puede decirse que en general los niños ingresan a la escuela primaria a los seis años de edad.1 En los países que han incorporado a sus instituciones de enseñanza los jardines de infantes, o sea escuelas maternales o kindergartens como también se los llama, el niño empieza su educación a una edad más temprana.2

—Hablaba Ud. hace un momento de diferencias en la legislación escolar dentro de cada país: ¿no está centralizada en cada una la dirección de la educación?

—Es cierto que casi todas las naciones hispano-americanas han creado en la administración federal un Ministerio encargado de dirigir la instrucción pública; pero por lo común, ese departamento gubernamental se encarga sólo de administrar la educación superior, la secundaria, la normal y la especial. Tocante al3 gobierno de la enseñanza primaria, la tendencia de la legislación es asegurar a su respecto la autonomía de los estados, provincias o departamentos, que son los nombres de las divisiones políticas correspondientes a las que, en Estados Unidos, se llaman estados. En cada una de esas divisiones las autoridades dirigen los asuntos relativos a la enseñanza primaria con entera independencia y aún con rentas propias; en otros países la autonomía es menos completa, y los consejos locales administran los fondos votados por el gobierno federal. Por último, no es raro el caso en que4 los dineros destinados a la educación proceden de ambas fuentes.

—¿Es gratuita la enseñanza elemental?

—Casi en todas partes; pero aun donde la gratuidad es un principio proclamado, no todos los niños reciben gratuitamente los libros y otros útiles escolares. Algunos países todavía imponen a los educandos un derecho pecuniario que se paga al recibir la matrícula. Este impuesto es módico, sin embargo, y de él están exentos los que no pueden satisfacerlo.

—¿Es también obligatoria la enseñanza primaria?

—La ley así lo establece en la gran mayoría de las repúblicas de que tratamos; pero son tantos los inconvenientes con que se tropieza para dar instrucción a todos los niños en edad escolar,5 que las contravenciones a la ley quedan impunes.

—¿Cuáles son los inconvenientes a que Ud. se refiere?

—Uno de los mayores obstáculos a la difusión de la enseñanza es la vasta extensión de casi todos esos países, en los cuales la población se halla diseminada aquí y allá.6 Como puede esperarse,7 los centros urbanos dan las cifras más altas de inscripción y asistencia escolares.

—Nuestras equivocadas ideas acerca de la América latina nos hacen pensar involuntariamente en que todas esas repúblicas siguen los mismos planes y administran sus escuelas del mismo modo.

—Ya ve Ud. que no es así. Hablando de planes,8 y sin salir por ahora de la enseñanza primaria, le diré a Ud. que ésta dura cuatro años en algunos países y en otros más, aunque seis puede considerarse el promedio general. Unos países han establecido la escuela intermedia, entre la primaria y la secundaria; en los otros los cursos del bachillerato empalman con los de la escuela elemental sin transición alguna.

—¿Se exige que los niños pronuncien el idioma materno como lo hacen los españoles?

—Sólo por excepción, especialmente cuando en las clases de lenguaje los alumnos deben distinguir ciertas letras por su sonido; pero fuera de estos casos, no se insiste en la pronunciación peninsular.9 Esto no obstante, en el estudio del idioma se ponen ante el alumno los autores más castizos, tanto nacionales como de España. Se hace esfuerzos por conservar las formas puras y el significado propio de las palabras; pero cuando las voces nuevas o alteradas en su acepción responden a diferencias en el ambiente y las costumbres, se muestra el mismo celo por consagrar su significado y arraigarlas en el habla popular.

—¿Cuentan todas las escuelas primarias con maestros diplomados?

—Tampoco es ello posible excepto en los países más ricos y adelantados, y eso sólo en ciertas zonas. En todas partes se nota10 la necesidad de aumentar el número de las escuelas normales. Muchos países remedian en parte11 esta deficiencia, dando clases de pedagogía y ciencias afines en los institutos secundarios.

—¿Qué modelos siguen los educadores latino-americanos en la organización de la enseñanza?

—En la escuela primaria las ideas pedagógicas de los Estados Unidos se han impuesto; pero en la enseñanza secundaria predominan los sistemas franceses y alemanes.

—¿Cuál es la razón de esa diferencia?

—Los colegios o liceos de enseñanza secundaria existían como anexos de las universidades antes que se organizara la enseñanza primaria. Cuando esto último ocurrió, los institutos secundarios no ligaron su suerte a la de la escuela primaria, ni progresaron al paso de ella como ocurrió en los Estados Unidos, sino que conservaron sus viejas relaciones con la Universidad, de la cual muchos son anexos hoy día.

—¿Ocurre eso en todos los países latinoamericanos?

—Sí; sobre todo en aquéllos donde las viejas universidades han impuesto una dirección a la educación. Algunos países, y ciertas regiones dentro de un país, están más libres que otros de esa tradición y, por lo tanto, han comenzado a organizar la enseñanza secundaria como continuación de la primaria, con el propósito de que la mayor parte del pueblo pueda terminar en ella su educación después de haber adquirido conocimientos de valor práctico para la vida.

—A propósito de esos anhelos, ¿ha progresado algo la enseñanza industrial en la América latina?

—En algunos países esa enseñanza ha sufrido una evolución significativa. Por muchos años sus limitadas actividades tenían por órganos humildes escuelas pobremente equipadas y dirigidas por religiosos, a las que asistían niños huérfanos, abandonados o precozmente delincuentes. Pero hoy día la enseñanza industrial se va dignificando en algunos países, en donde pueden verse institutos tan bien equipados y dirigidos como las buenas manual training high schools de los Estados Unidos. Las escuelas de comercio se extienden igualmente, así las de varones como las para mujeres.

—¿Se da a la mujer una enseñanza profesional fuera de la que se exige para ejercer el magisterio?

—Sí, señor; pues la enseñanza industrial para la mujer ha pasado de la etapa filantrópica a la económica, aunque sólo en algunos centros, que son contados12 todavía. En ellos no sólo se ha franqueado ante la mujer las puertas de la universidad sino—lo que es más importante todavía—las de las escuelas profesionales, donde ella adquiere las artes manuales indispensables para su independencia económica. Ya funcionan en la América latina escuelas agrícolas para mujeres donde se les inculca los conocimientos que tienen relación con la granja y el hogar.

—Según eso, las escuelas agrícolas para varones deben de hallarse en un estado floreciente.

—Sí; sobre todo en la Argentina, Brasil y Chile. Además de los institutos para la enseñanza de la agricultura en general, empiezan allí a fundarse las escuelas regionales; es decir, las escuelas destinadas al estudio científico y la explotación económica de los productos de la región en que se hallan. Así encuentra Ud. escuelas de viti-vinicultura, de sacaritecnia para el estudio del azúcar, de praticultura para el estudio de los prados y la alimentación del ganado, las de lechería, de fruticultura, escuelas forestales, de productos industriales tropicales, etc.

—He oído decir que la enseñanza militar y la naval están bien organizadas en Argentina y Chile.

—También el Brasil presta atención creciente a esta rama de la educación técnica. Además de la escuela militar, hay en esos países escuelas superiores de guerra, de caballería, de tiro, de clases o sea de cabos y sargentos, de aprendices armeros, y de aviación. En el ramo de la marina, aparte de las escuelas navales que preparan los oficiales de las respectivas escuadras, las hay de aplicación para los mismos, así como para pilotos, aprendices artilleros, torpedistas, mecánicos, marineros, grumetes y foguistas.

—¿Tienen esos países el servicio militar obligatorio?

—Sí; y hace Ud. bien en13 mencionar ese punto al tratar de la educación, pues la conscripción militar es una verdadera escuela en la que los jóvenes de veinte años completan su educación, reciben nociones de agricultura y se ejercitan en ciertas prácticas industriales.

—¿Son las universidades14 parecidas a las nuestras?

—Parécense más bien a las viejas universidades de las naciones católicas europeas, cuyo espíritu han conservado en parte aunque una vez que pasaron a depender del Estado se impuso en ellas, como consecuencia, la enseñanza laica. Hay, sin embargo, algunas universidades católicas y otras que, aunque oficiales, enseñan teología y derecho canónico.

—¿Es cierto que algunas universidades hispanoamericanas se fundaron antes que las nuestras?

—No sólo eso, sino que las Universidades de San Marcos en Lima, la de Méjico, la de Bogotá en Colombia y la de Córdoba en la Argentina funcionaban ya cuando los primeros peregrinos llegaron a Plymouth.

—Es sorprendente. ¿Todos los países latinoamericanos tienen universidades?

—Con excepción de dos o tres,—donde, sin embargo, funciona alguna escuela profesional superior cuyos estudios son de carácter universitario—todas las repúblicas americanas tienen una o varias universidades nacionales, esto es, sostenidas con los fondos del gobierno federal y administradas por autoridades nombradas por él. Esta circunstancia asegura la validez del diploma en todo el territorio de la república, y, en ciertos casos, como ocurre en Guatemala, los títulos son aceptados en otras repúblicas. Pero esto es caso excepcional.

—¿Se aceptan en las repúblicas latinoamericanas los títulos profesionales de las universidades norteamericanas?

—No; los que de ellas egresan deben dar un examen de reválida ante la universidad cuyos títulos desean obtener.

—¿Cuáles facultades son más concurridas?

—Las de jurisprudencia, de ciencias políticas, de filosofía y letras, de artes liberales y ciencias. Además hay facultades de medicina, farmacia, odontología, de ingeniería, de agricultura y veterinaria, etc. Sin embargo, una evolución significativa ha tenido lugar en la Argentina, donde la Facultad de Medicina es la más frecuentada de las que componen la Universidad de Buenos Aires, que es a su vez la más grande de la América latina.

—¿Cuántos alumnos tiene esa Universidad?

—Alrededor de ocho mil.

—¿A qué nacionalidad pertenecen por lo general los profesionales?

—Casi todos los que reciben un título en las Universidades de la América latina son hijos del país. El ser15 doctor es una aspiración general en ellos; con que16 quien no es17 médico,18 abogado19 o ingeniero,20 estudia para[21] arquitecto,22 agrimensor,23 dentista,24 farmacéutico,25 veterinario,26 oculista,27 etc. Sin embargo, la copiosa emigración al Plata ha llevado a las universidades argentinas muchos extranjeros, particularmente italianos y judíos rusos.

—Ha nombrado Ud. los abogados. ¿Se desarrollan los procesos jurídicos en la misma forma que en los Estados Unidos?

—Existen diferencias substanciales. Cada juez está auxiliado por escribanos o notarios, en cuyas oficinas, llamadas notarías, o escribanías, se presentan las demandas que constituyen la primera pieza de autos. A ésta se van agregando y cosiendo todas las subsiguientes, formando así lo que se llama28 un expediente. A continuación de cada pieza, el escribano asienta todas las providencias, decretos, interrogatorios, careos, etc., al pie de los cuales el juez pone su «visto bueno» (Vº Bº).

—¿Quién hace la notificación a las partes?

—El escribano envía a su cliente copia de todas las piezas y sentencias durante el primer acto del procedimiento. Los demás actos o autos se presume que son conocidos de las partes con tal que29 hayan transcurrido dos o tres días desde el en que fueron30 firmados por el juez.

—Ese procedimiento supone una vigilancia minuciosa por parte de los litigantes.

—Este cuidado se deja, por lo general, a cargo de los procuradores, que representan a las partes. Cada litigante tiene el suyo.31 Ellos toman conocimiento a nombre de sus clientes de los autos del procedimiento, que comunican, no a los litigantes, sino al abogado, el cual es en realidad quien dirige el proceso.

—¿El abogado no ve nunca32 a sus clientes?

—Sí; éstos se comunican con aquél en su despacho, bufete o estudio.

Chapter Footnotes:

Notes

1 a los seis años de edad, at six years of age. Variants: Cuando tienen seis años; después de cumplir (or al cumplir) seis años.

2 a una edad más temprana, of a lesser age; even younger.

3 Tocante al, As to. Variants: En cuanto a; por lo que toca (or concierne) a.

4 no es raro el caso en que, the case is not rare in which. Variants: Se dan casos en que; no son pocas las veces que; no pocas veces sucede (or ocurre) que.

5 en edad escolar, of school age.

6 aquí y allá, here and there (widely separated). Variant: A grandes trechos.

7 Como puede esperarse, As might be expected. Variants: Como es natural; como puede comprenderse.

8 Hablando de planes, Speaking of plans. Variants: Ya que de planes se trata; a propósito de planes.

9 pronunciación peninsular. Referring to the Castilian pronunciation of Spanish as spoken in Spain. Most Spanish American peoples pronounce s, z and c (the latter before e and i) like s; ll like y, that is to say, like y in yonder or like j in John. Usually no distinction is made between b and v, both having the sound of the former. On the Pacific coast the letter b is hardly pronounced at all. In most Spanish American countries the sound of d in the past participle is slurred or omitted altogether and final o is often changed to u, as in pasado, “pasau.”

10 En todas partes se nota, Everywhere one notes. Variant: Es evidente por todas partes (or doquiera, a contraction of donde quiera).

11 remedian en parte, are remedying in part. Variant: Subsanan hasta cierto punto.

12 son contados, are still very few. Variants: Son pocos; apenas hay.

13 y hace Ud. bien en, and you do well to. Variants: Ha acertado Ud. al; tiene Ud. razón al; me complace oir a Ud.

14 universidad, university. Related Words: Clases intelectuales, educated class; universitario, university man, doctor; licenciado, a lawyer admitted to the bar; bachiller, bachelor (of arts); literato, man of letters; publicista, publicist; educador, educator; sabio, learned man; naturalista, naturalist; profesor, professor; académico, academician; conferenciante (or conferencista), lecturer; institución de enseñanza (or centro docente), institution of learning; rector (or presidente) de la universidad, president of the university; facultad, in Latin America, each of the schools or departments of which the university is composed; facultad de derecho y ciencias sociales (or ... de ciencias jurídicas), school of law; ... de ingeniería (or ... de ciencias exactas), school of engineering; ... de medicina (or ... de ciencias médicas), school of medicine; substituto, substitute teacher; curso, course; materias, subjects; sacar matrícula (or matricularse), to register, to matriculate; derechos de examen, examination fee; aprobado, passed; reprobado, failed; aplazado, conditioned; título, diploma; recibirse de médico, to graduate as a physician; estudiante, student; centro de estudiantes, students’ club.

15 El ser, to be. Note that el modifies an infinitive.

16 con que, so that. Variants: Así que, de modo que.

17 quien no es, he who is not.

18 médico (or doctor en medicina), physician.

19 abogado (or licenciado en leyes), lawyer. Related Words: Foro, Bar; código, code.

20 ingeniero, engineer.

21 Note peculiar use of para.

[22] arquitecto, architect. Related Words: Honorarios, fee; arancel, scale of regulated fees.

23 agrimensor, surveyor.

24 dentista (or cirujano-dentista), dentist.

25 farmacéutico, druggist.

26 veterinario, veterinarian.

27 oculista, oculist. Related Words: miopia, short-sightedness; ceguera, blindness; ciego, blind; bizco (or bisojo), cross-eyed.

28 lo que se llama, what is called. Variant: Lo que lleva el nombre (or se denomina).

29 con tal que, on condition that (if). Variant: Siempre que.

30 desde el (día) en que fueron, from the day in which they were.

31 el suyo, his (or her) own. Note that possessive adjectives following the noun are identical with the possessive pronouns.

32 El abogado no ve nunca. Compare with nunca ve.

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