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The Spanish American Reader

by Ernesto Nelson

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IV Paseos Por el Mapa — Uses of Se and Lo (Continued), Por, Si, Más de, and Más Que (to the Vocabulary Section)

—¿Está Ud. trazando nuevos ríos en las Américas?

—No soy geógrafo ni pretendo serlo.1 Estoy repasando con tinta roja la parte navegable de los ríos y señalando con líneas azules ciertos trayectos del ferrocarril; porque2 ha de saber Ud.3 que pienso tomarle por4 compañero en un viaje imaginario por toda la América latina.

—Acepto la idea, pues soy muy dado a5 viajar, y más6 en esa forma exenta de7 molestias. Por lo pronto, haremos el viaje por poco dinero; no será necesario hacer preparativos para la partida ni escribir de antemano8 cartas9 o poner telegramas10 a los hoteles para retener habitaciones.11

—Tampoco será preciso consultar la guía de ferrocarriles para saber la hora de salida y llegada de los trenes. Podremos salir en este mismo momento.12

—Ni se nos dará un comino13 averiguar si14 los trenes llegan adelantados, atrasados o con puntualidad; si son expresos o locales; si es tarde o si es temprano,15 si hace buen tiempo16 o si va a llover.17

—Poco nos cuidaremos18 de saber cuántos kilos de bagaje19 permiten las compañías con cada boleto20; si el tren ha enganchado al coche-comedor; si hay camas disponibles en los coches dormitorios; y si las estaciones21 tienen salas de espera cómodas y con suficiente calefacción en los pueblos situados a considerable elevación.

—Me tiene usted listo, y le garantizo que tendrá Ud. un buen compañero de viaje. Pero antes debo despejar una duda: ¿No tendremos que hacer casi todo ese viaje a lomo de mula?

—¡Oh, no! una gran parte lo haremos por ferrocarril; y Ud. se sorprenderá de lo mucho que22 andaremos sobre rieles.

—Me alegro. Por mi parte deseo tomemos cuantos trenes podamos23 o por lo menos cuantos nos ofrezcan24 la perspectiva de un viaje interesante. Ahora que recuerdo: ¿Están adelantados los trabajos del ferrocarril panamericano que algún día25 unirá Nueva York con Buenos Aires?

—Ese ferrocarril está muy lejos de hallarse terminado26 todavía. Pero en este mapa verá Ud. que las lagunas o claros en el trazado suman una extensión mucho menor que la de las líneas actualmente en servicio. Lo malo27 es que los trechos sin terminar28 se hallan precisamente en las regiones donde es más difícil la construcción de la vía férrea.

—¿Hasta dónde puede irse por ferrocarril desde nuestro país en dirección al sur?

—Como Ud. ve, de cualquier punto de los Estados Unidos es posible llegar a Ciudad Juárez, término del Ferrocarril Central de Méjico, por el cual alcanzaríamos29 el límite con Guatemala, a más de mil millas de distancia.

—¿Y por vía fluvial? Hay pocos30 ríos navegables en Méjico y la América Central, según veo.31

—Esos países tienen ríos de montañas los cuales32 están sujetos al cambio de caudal resultante de la irregularidad de las lluvias. Por eso no he señalado como navegables más que33 el río de las Balsas, parte del Grijalva, del Usumacinta y del Pánuco, todos en Méjico.

—Pero estoy impaciente por partir en el viaje que Ud. ha preparado, y querría salir lo más pronto posible.34 Sírvase Ud. decirme35: ¿Iremos por Méjico?

—Pero antes visitaremos Haití, Santo Domingo y Cuba. La línea Clyde ofrece un servicio de excursión en torno de36 la isla de Santo Domingo, y esto nos permitirá visitar las ciudades de Santo Domingo y Port au Prince, las capitales respectivamente de Santo Domingo y Haití.

Una línea cubana de navegación nos lleva a Santiago de Cuba, de donde emprenderemos viaje a la Habana, por tren, pasando por las magníficas selvas del sur de la isla, atravesando luego por sembrados de tabaco y caña y espléndidas tierras de pastoreo. Desde Santa Clara, continuaremos el viaje por los Ferrocarriles Unidos de la Habana, hasta esta última ciudad, a donde37 llegaremos después de una noche de viaje.

—¿Salen de la Habana vapores para Méjico?

—Ciertamente, la línea Ward nos lleva allí, haciendo escala en Progreso, después de un día de navegación, y llegando a Veracruz al cabo de38 otros dos.39

Veracruz está en comunicación con toda la red ferroviaria de Méjico, pero nosotros tomaremos el ferrocarril llamado «de Veracruz al Pacífico» cuyo término es Salina Cruz, donde hacen escala los vapores que van de San Francisco de California a Panamá. Uno de esos buques nos lleva de Salina Cruz a San José, el principal puerto que Guatemala tiene en el Pacífico.

—¿Por qué40 no se puede ir por tierra desde Méjico a Guatemala?

—Porque41 el ferrocarril mejicano no empalma aún con los de Guatemala, aunque esta última república está por terminar la línea que habrá de prolongarlo. De modo, pues, que por ahora el acceso a Guatemala se hace por mar hasta el puerto mencionado de San José.

Aquí tomamos un tren que en ocho horas nos conduce a Guatemala la Nueva, capital de42 la república, después de cruzar una fertilísima región montañosa en la que abunda toda suerte de43 plantas silvestres y árboles de riquísimas maderas.

Podemos continuar nuestro viaje en ferrocarril desde la capital hasta Puerto Barrios, en la costa del Atlántico, donde llegamos tras de doce horas de viaje por una región digna de ser conocida44 por lo interesante que es45 para el hombre de negocios a quien le atraen las empresas agrícolas.

—¿Qué productos descuellan allí?

—Café, arroz, frutas y fibras, entre otros. Además el viaje es interesante del punto de vista histórico.46 El tren pasa por las ruinas de Quirique, situadas a una milla de distancia de la estación y que pueden visitarse en coche o a caballo. En Livingston, doce millas al norte de Puerto Barrios, el paseo en lanchas hasta el lago Izabal ofrece la oportunidad de admirar un paisaje incomparable, que, no sé por qué47 es menos visitado de lo que debiera.48

Regresamos a San José, donde podemos tomar uno de los vapores que hacen el servicio entre los puertos de Guatemala y los de San Salvador. Desde Acajutla, puerto principal de esta última república, donde desembarcamos, podemos ir en ferrocarril a la capital, que queda a sesenta y cinco millas, habiendo un ramal de veinticinco hasta Santa Ana. El viaje a la capital se hace recorriendo una hermosa y fertilísima región. La ciudad de San Salvador está situada entre montañas y en el centro de un valle donde prosperan las plantaciones de índigo.

—Creo que no se puede ir por ferrocarril desde Guatemala al Salvador.

—Mucho me lo temo,49 a menos que50 esté ya terminada la línea entre Guatemala y la ciudad de La Unión, en el Salvador; si esto es así,51 puede ya hacerse por riel el viaje entre Acajutla y la costa del Atlántico. De modo, pues, que52 acabada la línea entre Guatemala y Méjico, será posible viajar en tren desde el Salvador hasta Nueva York.

—Mirando el mapa, observo que Ud. ha trazado aquí algunas líneas rojas, indicando53 la existencia de ríos navegables en San Salvador.

—Los hay allí por docenas. Son pequeños ríos y lagos que se utilizan para el transporte de productos y en gran parte para excursiones campestres. Sin embargo, ninguno de ellos nos lleva a la vecina república de Honduras, y esta es la razón por la cual54 deberemos regresar a Acajutla para tomar el primer vapor que salga55 para Amapala, principal puerto de Honduras en el Pacífico, el cual gozará de una gran prosperidad cuando llegue a este punto el ferrocarril interoceánico, que arranca de Puerto Cortés en el Atlántico.

—¿Cómo se va, pues, a Tegucigalpa, la capital de Honduras?

—A caballo56 o en mula y, a trechos57, en coche58 y la travesía requiere de tres a cuatro días. El país es tan montuoso, que en algunos lugares no es posible hacer más de tres millas por hora. A veces el camino está esculpido en la roca; otras, penetra por selvas espesísimas o cruza dilatados desiertos de arena.

—En vez de regresar a Amapala, ¿no se puede continuar hasta la cabecera del ferrocarril que nos llevaría al Atlántico?

— No, porque habría que hacer una travesía de más de cinco días,59 lo cual requeriría dos mulas o cinco caballos....

—¿Más caballos que mulas60?

—Sí, porque en países montañosos una mula es más resistente que61 dos caballos.

—¿No hay medio de llegar al Atlántico por via fluvial?

—Si no en su totalidad, la mayor parte de esa travesía62 puede hacerse por agua; pues como usted ve, el río Ulúa, que desemboca en el Atlántico, se comunica con el lago Yojoz por medio del río Blanco. Por lo tanto es preferible que regresemos a Amapala.

El viaje de Amapala hasta Corinto, puerto de Nicaragua, nos permitirá admirar el volcán Coseguina. La costa que tocamos es la más fértil de Nicaragua,63 y en ella se produce en abundancia el café y otros dos productos64 importantes: el cacao y el maíz. De Corinto un ferrocarril nos lleva a las ciudades de León, Managua (que es la capital) y Granada.

Con la excepción de65 un pequeño trecho en las montañas, el tren recorre una comarca casi llana, dedicada principalmente a la agricultura y a la ganadería. Desde Granada, en la costa del lago Nicaragua, podemos continuar la travesía en vapor, primero por el lago y luego por el río San Juan que es su desagüe en el Atlántico.

—Veo que Nicaragua ofrece fácil tráfico fluvial entre ambas costas.

—Y esa ha sido la base del proyecto de canalización en Nicaragua. Hoy puede admirarse66 los trabajos ya realizados en el San Juan, por el lado del Atlántico. Por el del Pacífico, un canal entre la costa y el lago habría completado la ruta por agua.

Si en nuestro viaje fluvial hubiéramos llegado a Greytown, en la desembocadura del San Juan, sería fácil67 pasar a Puerto Limón en Costa Rica en uno de los pequeños vapores que hacen la travesía entre los puertos marítimos y los fluviales. El viaje de siete horas en un excelente ferrocarril entre Puerto Limón (notable por su actividad comercial relacionada con el comercio de la banana y del caucho) y la capital, San José, es excepcionalmente cómodo y se considera a la vez como68 uno de los más atrayentes que ofrece la América latina, como que69 se realiza por entre montañas. De San José podemos prolongar nuestra excursión por cinco horas más hasta Punta Arenas, el principal puerto de Costa Rica sobre el Pacífico y lugar de residencias preferido por las clases acomodadas. Dicho puerto se halla en una región rica en perlas y próximo a la famosa mina de Trinidad, a la vez que70 es el centro de la producción y exportación del café.

—Veo que Costa Rica también tiene ríos navegables.

—Nada menos que71 diez y seis; pero lo son en cortas distancias y por embarcaciones de poco calado. El río San Juan, ya nombrado y que sirve de límite con Nicaragua, es uno de los más utilizados.

Regresando a Puerto Limón por el mismo ferrocarril, cualquiera de los buques de la «Flota Blanca» que vienen del norte y hacen escala en ese punto, nos lleva a Cristóbal, en la cabecera norte del canal de Panamá.

Dos caminos se nos ofrecen aquí para entrar a la América del Sur: el del Mar Caribe y el del Pacífico, este último en vapores de bandera chilena o peruana.72 En el primer caso nuestro destino es Cartagena; en el segundo Buenaventura, ambos puertos de Colombia.

—Me atrae el viaje por Cartagena, pues he oído alabar las excursiones por el río Magdalena y el Cauca.

—Pues vamos allá.73 Como Ud. ve, el río es una de las más grandes vías fluviales del continente. Aquí navegan buques de un calado de cuatro pies.

—¿Entran al río los buques que hacen el servicio entre los puertos de la costa oceánica?

—No pueden hacerlo74 porque una barra de fango, formada en la desembocadura del río, impide la entrada de los transatlánticos al río, a la vez que la salida al mar de los vapores del río. Por eso ve Ud. aquí un ferrocarril comunicando el puerto fluvial de Barranquilla, con el marítimo de Puerto Colombia. Y verá muchos más, porque en Colombia el tráfico terrestre está bien combinado con el fluvial.

—También observo otras líneas que, al parecer,75 no corresponden con los ferrocarriles ni con los ríos.

—Son caminos de mulas.

—Veo que el Cauca, afluente del Magdalena, es también navegable.

—Facilita el tráfico entre Bogotá y la costa del Pacífico.

—Para ello habrá sin duda que bajar por el Magdalena hasta su confluencia con el Cauca y remontar éste hasta donde nos lo permita su profundidad.

—Dejando el Cauca, el viaje se prosigue en mula hasta Cali, y por ferrocarril hasta Buenaventura, donde tomaremos el vapor de la Pacific Steam Navigation Company,76 con rumbo a77 Guayaquil.

Entremos a Guayaquil por el golfo de ese nombre y seguimos luego por un río que en él desemboca y cuyo valle estará completamente sumergido, si por acaso llegamos en la época de las lluvias.

Desde el término de esta navegación el viaje a los Andes se continúa en mula, ascendiendo la falda hasta el Paso del Arenal, por donde se entra al alto valle central del Ecuador, que nos lleva en dirección a Quito, teniendo a la vista el Chimborazo. El círculo de nuestra gira comenzada en Guayaquil se cierra recorriendo en ferrocarril las trescientas millas que separan a Quito de aquel punto.

De Guayaquil al Callao los vapores de las dos compañías sudamericanas ponen cuatro días. Lima, la ciudad de los Reyes,78 está sólo a pocos minutos del Callao, y el trayecto se recorre en tranvía o en ferrocarril. En el Perú el ferrocarril de Oroya, el más alto del mundo, ofrece una oportunidad singular para conocer los Andes y estudiar la labor de sus minas. Este ferrocarril llegará un día hasta los tributarios del Amazonas; pero por ahora, como Ud. ve, sólo alcanza lugares un poco al norte de las famosas minas de Cerro de Pasco. Un ramal austral llega hasta Ayacucho, a menos de 200 millas del Cuzco.

—Veo que la gran red de ferrocarriles de la parte austral de Sur América extiende una de sus líneas hasta las proximidades de Cuzco.

—Sí; y observe Ud. que cuando los rieles hayan suprimido esa distancia de doscientas millas, podrá viajarse por ferrocarril desde Buenos Aires a Lima.

—¿Cómo79 puede hacerse hoy esa parte del viaje?

—En mula o en diligencia. Pero sigamos nuestro viaje. De Cuzco el ferrocarril nos lleva hasta Puno, sobre el lago Titicaca, a 12,500 pies de elevación; cruzamos las aguas del lago en un vapor moderno, de mil toneladas, que nos lleva a Guaqui, en la costa boliviana; y de allí llegamos fácilmente en tren o diligencia a La Paz, teniendo a la vista el Illimani.

Si en lugar de atravesar el Titicaca hubiéramos continuado el viaje en tren por un ramal que se desprende en dirección al sur desde Juliaca, habríamos podido llegar a Arequipa (cerca de la cual se halla el Observatorio de Harvard), y de allí a Mollendo, puerto del Perú, por donde pasa una gran parte del comercio exterior de Bolivia.

De La Paz, situada en la proximidad de los valles que producen ricos cafés, así como la coca y la cinchona, o árbol de la quina, podemos dirigirnos, sea al puerto chileno de Arica, por el ferrocarril del Estado, sea al de Antofagasta, cerca del cual80 están las fundiciones de minerales más grandes de Sud América. Esta última línea que se llama de Antofagasta y Bolivia, nos permite visitar las minas de estaño de Oruro y la celebrada ciudad de Potosí.

En Urquín se desprende un ramal que está para unirse81 con el ferrocarril boliviano y más al sur con los ferrocarriles argentinos. La parte por terminar se recorre sin embargo en diligencia.

—¿Y los campos de nitrato?

—Quedan en Iquique, y para visitarlos habría que elegir las líneas de La Paz al puerto de Arica, llegando a Iquique por agua.

Desde Antofagasta, y aun desde Iquique, el viaje al sur puede continuarse en ferrocarril por más de mil quinientas millas por el centro de Chile, hasta Puerto Montt. A propósito, le hago notar a Ud. que hoy día es posible en Sud América hacer un viaje en tren de 3300 millas, equivalente al de Nueva York a San Francisco de California.

—¡Por vida de...! No tenía idea de tales progresos,82 lo confieso.

—Para ello, puede Ud. salir de Puerto Montt, que queda como Ud. ve, a unos mil kilómetros de Valparaíso, y continuar su viaje hasta Buenos Aires; de allí es posible seguir hacia el norte, cruzar los ríos Paraná y Uruguay en ferribote y empalmar con la línea San Paulo y Río Grande, que termina en Río Janeiro, y que dentro de poco llegará a Pernambuco.

—Es sorprendente. Y veo que también se puede ir de Puerto Montt a La Paz, en Bolivia.

—Por cierto. Y este es el trayecto que a la inversa podremos elegir para nuestro viaje imaginario, sólo que nos apearemos en Concepción, situado en la rica región carbonífera de Chile, desde donde emprenderemos el viaje marítimo a Punta Arenas, en el estrecho de Magallanes, la ciudad más austral del mundo. Aquí nos vemos rodeados de montañas, selvas umbrosas, ventisqueros y hielos flotantes.

Nuestro vapor nos lleva de Punta Arenas directamente a Montevideo; pero otros hacen escala en los puertos argentinos, o a lo menos en Bahía Blanca, de donde podríamos continuar el viaje por tierra en el Ferrocarril del Sur de Buenos Aires. La ciudad de este nombre es el centro ferrocarrilero y de navegación fluvial más importante de Sud América. De aquí es posible, por lo tanto, continuar la gira de muchas maneras, sea llegando a La Paz en Bolivia, después de pasar por las ciudades argentinas de Rosario, Tucumán, Salta y Jujuy y recorrer en diligencia la pequeña solución de continuidad mencionada anteriormente, sea regresando a Valparaíso, sea, en fin, pasando a la Asunción, capital del Paraguay, o a Río Janeiro en el Brasil.

—En efecto, observo que su mapa muestra un enorme sistema fluvial cuyos componentes convergen al Plata. ¿Pueden entrar tierra adentro los vapores de ultramar, navegando por los ríos Paraná y Uruguay?

—Sí tal. La ciudad de Corrientes que ve Ud. aquí, a cosa de83 mil kilómetros de la desembocadura del Paraná, puede recibir vapores transatlánticos en las épocas de las crecidas periódicas del río. Rosario, mucho más cerca de Buenos Aires, tiene su puerto dragado hasta una profundidad mínima de 6.90 metros en marea baja, lo que le permite recibir grandes transatlánticos.

—¿Pueden también pasar éstos por el río Uruguay?

—Hasta Concordia. Después puede navegarse el río, pero por embarcaciones muy pequeñas, hasta Ibicuy en el Brasil y hasta Cuareim por un afluente del río. En cambio, volviendo al Paraná, que dejamos en Corrientes, vea Ud. como continúa la línea roja hacia el Paraguay por un lado y el Alto Paraná por el otro.

—¿Hasta dónde se navega el Alto Paraná?

—Hasta Puerto Aguirre, cerca de Iguazú, aunque por buques de muy poco calado.

—¿Y el Paraguay?

—Por él puede viajarse hasta la Asunción, durante todo el año, en buques de tres metros de calado; por más que recibe buques de 4.20 en épocas de crecida. En condiciones favorables, los buques de 1.50 m. de calado ascienden hasta Matto Grosso, en el Brasil, a 3200 kilómetros de la desembocadura.

Ud. ve, pues, que Buenos Aires ofrece al viajero un sinnúmero de conexiones. Es éste, además, un gran puerto marítimo de donde parten más de cincuenta líneas de navegación para Europa y Estados Unidos, cuyos vapores hacen escalas en Montevideo, Santos, Río Janeiro, Bahía y Pernambuco.

En Bahía puede tomarse uno de los cómodos vapores que costean la parte norte del Brasil, por la oportunidad que ofrece de visitar las ciudades de Ceará y Pará, donde sería posible continuar el viaje por el Amazonas hasta Iquitos, en el Perú, en los vapores de la línea Booth.

—Veo que Ud. ha señalado de rojo la gran ruta del Amazonas hasta el Perú.

—¿No sabía Ud. que gracias al Amazonas, pueden entrar a la ciudad peruana de Iquitos los vapores del Atlántico?

—¡Es en verdad maravilloso! Y a propósito de84 trayectos interesantes, ¿es cierto que por el Amazonas y sus afluentes puede navegarse hasta el mar de las Antillas? Por mucho que pensase, no sabría85 cómo puede hacerse ese viaje.

—Ya verá Ud. eso bien claro aquí: Entra Ud. por el Amazonas; sigue por el río Negro, luego remonta este río durante algunos días hasta que llega al río Casiquiari por donde entra Ud. al Orinoco y por éste al mar de las Antillas. El viaje se hace cómodamente, aunque por cierto en buques de poco calado.

—Me parece notar aquí que mediante un corto canal podría unirse el Amazonas con el sistema del Plata.

—Precisamente. Remontando el Tapajos hasta sus fuentes, bastaría un canal para unir sus aguas con el Paraguay a la altura de Cuyabá; desde allí puede navegarse hasta Buenos Aires en embarcaciones de calado cada vez mayor. De modo que no es difícil que86 algún día se navegue cómodamente desde la boca del Orinoco hasta la del Plata.

Pero volviendo al Orinoco, aquí puede Ud. ver la parte navegable de ese río. Este punto representa Puerto España, con el cual se hace casi todo el comercio fluvial de Venezuela.

—¿Y este otro lugar más al sur?

—Ese es Ciudad Bolívar, a dos días de viaje, remontando el río. Aquí se hace una parada de tres días, y la carga y los pasajeros se trasbordan a lanchas o vapores de poco calado, sea para continuar por el Orinoco o por su afluente el Apure, hasta donde lo permita la profundidad del agua.

—¿Según eso, en algunas estaciones del año se puede avanzar más que en otras?

—Sí señor; por enero y febrero, o más exactamente, entre diciembre y abril la navegación en las partes altas del Orinoco está interrumpida.

—Suponiendo que hubiéramos87 llegado a la boca del Orinoco, ¿cómo completaríamos nuestra gira desde allí?

—Muy fácilmente; pasando a la isla inglesa de Trinidad, desde donde visitaríamos las ciudades y puertos de Venezuela, que se hallan casi todos en la costa del mar Caribe. De la Guayra o Puerto Cabello regresaríamos por último a Nueva York en un vapor de la Red D Line.

—Por más que se diga,88 mucho puede aprenderse en un viaje... por el mapa.

Chapter Footnotes:

1 ni pretendo serlo, nor do I pretend to be (a geographer). Note the peculiar use of lo.

2 porque, for. Variant: Pues. Note especially the different meanings of por, indicated by italics throughout this section.

3 ha de saber Ud., I must tell you. Variant: Debo decir a Ud.

4 Note this different meaning of por.

5 soy muy dado a, I am much given to. Variant: Muy aficionado a viajar (or a los viajes).

6 y más, and more. Variant: Y con mayor razón (or motivo).

7 exenta de, free from.

8 de antemano, beforehand. Variants: Con antelación; con anterioridad; por anticipado; anticipadamente.

9 cartas, letters.

10 Telegrama, telegram. Related Words: Dirección, address; firma, signature; telegrama al interior, telegrama al exterior (or cablegrama).

11 retener habitaciones, to reserve rooms in advance.

12 en este mismo momento, this very moment. Note the use of mismo as an intensive. Variant: Ahora mismo.

13 Ni se nos dará un comino, It doesn’t matter a straw to us whether. Variants: No se nos importará nada. In first person: No se me importa nada; no se me da un comino.

14 si, whether. Note the different uses of si in this chapter.

[15] es temprano, it is early.

16 hace buen tiempo, the weather is fair.

17 va a llover, it is going to rain.

18 Poco nos cuidaremos: cuidarse poco, We shall not be at all anxious. Compare with hay pocos.

19 bagaje (or equipaje), baggage.

20 boleto (or boleta), railway ticket.

21 estación, depot; station.

22 lo mucho que..., how much.... Variant: Hemos de andar sobre rieles mucho más de lo que Ud. piensa.

23 cuantos trenes podamos.. Note that here cuantos is an adjective. Compare with next note. Variant: Todos los trenes que podamos. Note the subjunctive mood.

24 cuantos nos ofrezcan. Here cuantos is a pronoun. Compare with preceding note. Note the subjunctive mood.

25 algún día, someday. Variants: Con el tiempo; cuando le llegue su hora; de aquí a tantos años; para el año que viene; para de aquí a... años

Notes

26 está muy lejos de hallarse terminado, it is far from being finished. Variants: Falta mucho para que se termine; pasará mucho tiempo antes que se termine.

27 Lo malo. Compare with lo de siempre.

28 sin terminar, unfinished. Variant: Que no están terminados todavía.

29 alcanzaríamos. Note that here a condition is understood: si fuéramos por ese ferrocarril, alcanzaríamos.

30 Hay pocos. Compare with Poco nos cuidaremos. See 18.

31 según veo, from what I can see. Variant: Por más que miro no veo muchos ríos.

32 ríos de montañas los cuales. See I, 56.

33 no... más que, only. Compare with más de and más que.

34 lo más pronto posible. Note the use of lo when it precedes a superlative adverb.

35 Sírvase usted decirme, Please tell me. Variant: Haga Vd. el favor de decirme.

36 en torno de, around. Variants: Alrededor de; por los contornos de.

37 a donde. See III, 4.

38 al cabo de, after. Variant: Después de.

39 otros dos, two more. Compare with otro meaning another.

40 ¿Por qué? Why? Variant: ¿Por cuál razón?

41 Porque, because. Compare with por qué.

42 Guatemala la Nueva, capital de. Note the omission of the article.

43 toda suerte de, every sort of. Variants: Toda clase de; toda variedad de; todo género de.

44 digna de ser conocida, worth knowing. Variant: Que vale la pena de ser conocida.

45 por lo interesante que es, because it is very interesting.

46 del punto de vista histórico, from the historic point of view. Variant: Desde el punto de vista de la historia.

47 no sé por qué. See 40.

48 de lo que debiera (serlo), than it ought, than it should (be).

49 me lo temo, I fear so.

50 a menos que, unless. Variant: A no ser que.

51 si esto es así, if that is so. Variants: Si eso (or ello) fuera cierto; si así fuera.

52 De modo, pues, que, therefore. Variants: Así es que; por lo tanto; en consecuencia; así pues.

53 indicando (con ello). Note that indicando does not refer to líneas rojas but to the verb trazar. See I, 32.

54 la razón por la cual, the reason why.

55 el primer vapor que salga. Note the use of the subjunctive mood instead of the present participle, as in English.

56 A caballo, On horseback.

57 a trechos, in stretches.

58 en coche, by carriage.

59 de más de cinco días. Note use of de before a numeral.

60 Más caballos que mulas. Compare with preceding note.

61 más resistente que. Compare with 59 and 60.

62 Si no en su totalidad, la mayor parte de esa travesía. Variant: Ya que no en su totalidad, por lo menos la mayor parte de esa travesía.

63 la más fértil de (las de) Nicaragua. Variant: La costa más fértil de Nicaragua.

64 y otros dos productos, and two other important products. Compare with al cabo de otros dos, 38 and 39.

65 Con la excepción de. Variants: Excepto, exceptuando.

66 puede admirarse. Note that se may be considered as the real subject.

67 Si... hubiéramos... sería fácil. Note the sequence in the construction of the two verbs.

68 se considera... como. Variant: Puede considerarse (or ser considerado) como.

69 como que, as. Variant: Porque.

70 a la vez que, as well as. Variant: Así como.

71 Nada menos que, No fewer than. Variant: Diez y seis, nada menos.

72 bandera chilena o peruana. An adjective describing the flag should follow the noun. See I, 90.

73 vamos allá. Note that allá, and not allí, is generally used with verbs of motion. This rule, however, is not strictly adhered to. See I, 61.

74 No pueden hacerlo. Lo refers to the preceding question. Variants: No pueden hacer eso; no pueden entrar al río esos buques.

75 que, al parecer, seem (do not). Variants: A lo que parece; según parece.

76 la Pacific Steam Navigation Company. Note that the feminine article is used to agree with compañía.

77 con rumbo a, headed towards; for. Variants: Hacia; en dirección a; en derechura a.

78 los Reyes. Note the masculine plural here used to mean both the King and the Queen. See I, 110.

79 ¿Cómo...? How...? Note the accent here. Variants: ¿De qué modo...? ¿De qué manera...?

80 cerca del cual, near which. Variants: En las proximidades del cual; en cuya proximidad; en cuya vecindad.

81 está para unirse, is about to be connected.

82 No tenía idea de tales progresos, I had no idea of such progress. Variants: No tenía noción de; no sabía; ignoraba; desconocía.

83 a cosa de, at about. Variant: A mil kilómetros más o menos.

84 Y a propósito de, And in reference to; And speaking of. Variants: Y hablando de; y ya que se trata de.

85 Por mucho que pensase, no sabría. Note the sequence in the construction of the two verbs.

86 no es difícil que, it would not be surprising. Variants: Es fácil; es posible; no me sorprendería que.

87 Suponiendo que hubiéramos, Supposing that we had arrived. Note the sequence in the construction of the two verbs.

88 Por más que se diga, No matter what is said. Variant: Por mucho.

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