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Nuestra Pampa

by W. Jaime Molins

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Accion Agricola Privada

En la vecindad de Cinco Saltos—Colonia La Picaza—acaba de iniciar la empresa del Ferrocarril del Sud, una chacra experimental bajo la dirección de un competente agrónomo.

Se propone la empresa al organizar esta estación agronómica, cumplir dos misiones reclamadas por el incremento agrícola e industrial que va tomando la comarca: la una, de experimentación; de enseñanza la otra. Los numerosos problemas del alto valle, que reclaman un estudio inmediato para, por lo menos, marginar soluciones definitivas, pueden englobarse en estas dos expresiones: riegos y cultivos. Finca en tales enunciados la razón fundamental de esta chacra.

En materia de aprovechamiento de las aguas fluviales, falta en la zona del Alto Río Negro estudios para su sistematización agrícola. Abunda el agua hasta ser un peligro la revenición de los terrenos. El temor de las sequías, que suelen ser angustiosas para los regantes del Limay, supeditados a la elevación mecánica de las aguas del río, ha aguzado en los colonos de la zona el espíritu de conservación y fomentado el riego excesivo. Pero es elemental que no todos los cultivos reclaman la misma dosis de agua ni en todas las épocas del año tiene el agua la misma provechosa oportunidad. A disciplinar los beneficios del riego tenderán los ensayos experimentales de la estación, estableciendo medidores de agua que fijarán, con la distribución en las diversas parcelas, la necesidad de cada cultivo. Estos resultados podrán servir de norma a los colonos para ordenar sus riegos, sobre bases ecuánimes, en procura siempre de los mayores rendimientos y la mejor calidad de los productos.

En lo que respecta a los cultivos, estudiará la estación agronómica, sobre bases de comparación, todas las variedades que “a priori” se adaptan al valle del Río Negro. De acuerdo con los resultados de esta investigación experimental, distribuirá entre los chacareros, las semillas aptas para su divulgación en la zona. Lo propio ocurrirá con los cultivos arborícolas, disponiendo, al efecto, de un vivero. Ensayará variedades forestales y frutales, dedicando especial atención a las pomáceas, en procura de una selección conveniente, inmune al pulgón lanígero y otras plagas que pueden difundirse en la región si no se evitan con medidas previsoras.

En cuanto al cultivo de la vid, ensayará las variedades más propias del clima. Sobre este particular, aboga el agrónomo por los planteles de cepa americana. No existe la filoxera en el valle; pero es conveniente precaverse con tiempo. Para evitar este terrible flagelo, es indispensable plantar sobre pie americano, rompiendo con la incuria de muchos colonos y el sistema inveterado de cultivar las vides a la buena de Dios. La estación agronómica, una vez en funciones, facilitará a los colonos los tipos de cepa apropiados para vino y para exportación.

La misión didáctica la llenará este establecimiento por medio de una intensa labor de propaganda, por conferencias y clases prácticas, visitas a las chacras de la región, distribución de monografías sobre cultivos, variedades de plantas y semillas, sistemas agrícolas y pequeñas industrias.

—Puedo garantirle—nos dice el agrónomo—que, en términos generales, se desconoce en la zona los métodos de poda de los frutales. En las viñas, las deficiencias de esta labor fundamental son menos notorias. La estación agronómica ha traído un arboricultor francés muy competente, quien durante la época de la poda va a recorrer chacra por chacra para enseñar prácticamente los mejores procedimientos a seguir.

“Como resolución básica—nos dice—para poner en práctica un plan de experimentación y enseñanza, se ha dispuesto la confección de una estadística de las colonias Picasa y Lucinda, detallando minuciosamente cada cultivo, de manera de capacitarse sobre las deficiencias anotadas para aconsejar los reactivos de oportunidad.”

Tal es, en síntesis, la orientación cardinal de este campo de experiencia que, ageno a todo propósito de lucro, acaba de iniciar la empresa del Ferrocarril del Sud en una extensión de 24 hectáreas.

En el terreno de la práctica y a medida que lo reclamen las exigencias de la región, ampliará sus experiencias en el campo de la industria. Establecerá su pequeña bodega con el único fin de enseñar a los colonos vecinos, los procedimientos de la vinificación. Incorporará, además, la industria lechera con tendencias a estabilizar el tipo de queso que convenga a la zona, atendiendo a los planteles de lecheras convenientes, a su cultura industrial y la calidad de los forrajes. Es probable que la implantación de este tambo experimental se inicie dentro de un año.

—Soy un acérrimo partidario—nos dice el agrónomo—de la propagación en el valle, del trébol violeta, como planta forrajera. Mis ensayos me han dado rendimientos excepcionales. El trébol violeta en esta zona tiene un sistema foliáceo admirable. Una sola de sus hojas, equivale, en tamaño, a tres del trébol violeta cultivado en Europa. Se tupe en forma inextricable y resiste, sin desmedro, hasta siete cortes anuales. Conceptúo a este forraje en mejores condiciones que la alfalfa para la región.—Y nuestro interlocutor robustece su entusiasta panegírico, mostrándonos un cuadro donde ha ordenado, secos ya, algunos ejemplares de hojas y de flores de “su trébol”. Y pone, al propio tiempo, en nuestras manos, un tratado agrícola francés, donde la tricromía del trébol violeta, de tamaño natural, nos permite la comparación con la forrajera auténtica, marcando una enorme superioridad para la planta de nuestro valle.

En cierta ocasión nuestro interlocutor enseñó las hojas frescas del trébol a un experimentado agrónomo francés que visitaba la zona del Río Negro, interrogándole sobre su clasificación.

—Esto, sin duda, es trébol—dijo el técnico, después de un minucioso análisis al magnífico ejemplar trifolio;—pero, le mentiría a usted si dijera a qué variedad pertenece. No conozco este trébol...

Era, sin embargo, el “trefle rouge”, vulgarizado en las praderas de Francia. ¡Tal era la diferencia de la leguminosa!

No participamos del todo con el optimismo del agrónomo, convencidos de que ningún forraje puede superar a la alfalfa, pero aceptamos, como razón de peso, el excedente cuantitativo de aquella apreciable planta, ya que no la calidad nutritiva de la alfalfa.

En lo que estamos muy de acuerdo con el agrónomo es en la necesidad de dedicar una atención preferente al cultivo de la remolacha azucarera. El suelo de la región y el clima se prestan admirablemente para dar carácter de industria a sus cultivos. Las tierras de aluvión profundas, la facilidad de riegos metódicos y la intensa radiación solar, son factores eficacísimos para la prosperidad de esta hortaliza. La experiencia de algunos ensayadores comarcanos, ha probado este aserto. La compañía de tierras del sur, por intermedio de su agrónomo arribó a interesantes comprobaciones. Ensayaron asimismo X. y X.... No conocemos la suerte que corrieron los cultivos de estos últimos afincados.

Calcula nuestro informante que la remolacha azucarera puede rendir en la región, por hectárea, hasta 30.000 kilogramos, cantidad que industrializada podría dar un resultado de 4.000 kilos de azúcar. Cree, además, ateniéndose a las facilidades del cultivo y razones agrológicas muy atendibles, que se podría realizar dos cultivos en el año, resultado desconocido en las regiones remolacheras de Europa. Sin duda esta sola circunstancia vendría a ser el mayor incentivo para tentar la propagación de esta salsolácea, con rumbo hacia la industria azucarera. Se aseguraría con ello, los cultivadores permanentes, lo que no ocurre en Europa, con una sola cosecha debido a la rotación de los braceros.

En compañía de nuestro informante, visitamos la chacra de experimentación, iniciada en diciembre de 1918. Todo es incipiente, en consecuencia. El terreno, un tanto quebrado, se presta admirablemente para la experimentación disciplinada de riegos y desagües. Conocidos con precisión sus niveles, se ha comenzado a desbrozar el terreno salvaje y a preparar convenientemente la tierra ya laborada, para desarrollar de inmediato el plan general de cultivos. Nos asegura el director que piensa tener hechos los edificios e instalaciones y practicadas las siembras de otoño e invierno para el mes de julio del corriente año. Esta chacra, adquirida por el Ferrocarril a la Compañía de Tierras del Sud tiene excelentes condiciones, no sólo por su ubicación sino por su aspecto, por la calidad de su suelo, con muy pequeños manchones de salitre que desaparecerán con los primeros lavajes y el emparejamiento; y hasta por la perspectiva panorámica que presentará en el futuro, de acuerdo con el plan resuelto de distribución de sembríos y arborización general.

El edificio de la administración, que será construído en seguida, mientras se dociliza el predio y se ejecutan las diversas suertes de cultivos y plantaciones, será de corte sencillo y elegante. Afirmado en el alto borde de una vieja arroyada—que se utilizará como desagüe, civilizada convenientemente—dominará el conjunto de la finca. Según el plan del agrónomo director, quien tiene amplias facultades de la empresa para disponer la ordenación general de la chacra, se buscará unir al aspecto educativo y experimental del predio, la nota cultural exigida por la estética, combinando los factores utilidad y belleza. Prima facie, el agrónomo nos supone el técnico reflexivo y el hábil proyectista. La práctica afianzará, sin duda, nuestro juicio, pues no se trata de un novicio en la región, sino de un experimentado cultivador con el éxito franco de su finca vecina, una de las más bien organizadas de la colonia.

Anticipamos el florecimiento de la chacra puesta al servicio de esta zona tan nueva y tan promisoria. Campo de experimentación y escuela, granja y laboratorio, mentoría de inexpertos y estímulo de labradores eficaces, mientras satisface la misión didáctica y experimental para que ha sido creada, enriquecerá con nuevos cultivos sus parcelas, comprobará la razón de industrias proficuas, regimentará el aprovechamiento sistemado y eficaz del riego y pondrá en su belleza conjuntiva el tono amable de los arbolados, con ejemplares exóticos y de la región. Será chacra y viñedo, cortijo y huerta, con mucho de parque y mucho de jardín.

Vocabulario

Marginar. Apuntar, indicar, iniciar.

Enunciados. Condiciones, datos o puntos esenciales de una cuestión.

Revenición. Hundimiento.

Supeditado. Sujeto, dependiente.

Aguzado. De “aguzar”: despertar el ingenio.

Ecuánime. Equitativo.

Arborícolo. De los árboles.

Filoxera. Insecto perjudicial para la viña.

Flagelo. Azote, plaga.

Orientación cardinal. Propósito principal.

Vinificación. Elaboración del vino.

Sistema foliáceo. Conjunto de las hojas de una planta.

Inextricable. Que no se puede desenredar.

Desmedro. Perjuicio.

Trifolio. De tres hojas.

“Trefle rouge”. En francés: trébol rojo. Pronúnciase: trefl ruch.

Leguminosa. Familia de plantas cuyo fruto va encerrado en vainillas.

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